Para quienes conocemos algo sobre Tim Burton (el de la derecha, junto a su yunta y actor-fetiche Johnny Depp) no es difícil imaginar como fue su infancia en Burbank, California: el rarito del salón, sin interés alguno en las matemáticas o el baloncesto, llenando sin cesar sus cuadernos escolares de dibujos. Uno más retorcido que el otro.domingo 6 de diciembre de 2009
Tim Burton va al museo
Para quienes conocemos algo sobre Tim Burton (el de la derecha, junto a su yunta y actor-fetiche Johnny Depp) no es difícil imaginar como fue su infancia en Burbank, California: el rarito del salón, sin interés alguno en las matemáticas o el baloncesto, llenando sin cesar sus cuadernos escolares de dibujos. Uno más retorcido que el otro.domingo 29 de noviembre de 2009
Las que no puedo dejar de ver: Leaving Las Vegas

Mike Figgis se encargo personalmente de la banda sonora de su pelicula. Y le paso la voz a sus patas Don Henley y Sting para que soltaran sus gallitos tambien.
sábado 28 de noviembre de 2009
Placeres culposos: buscando una canción que te defina (parte I)
Una de esas costumbres consiste en bajar al snack-bar de Luchito, en Malandrena del Mal, para degustar su famoso sánguche de pollo deshilachado (estrella de la carta junto al pye de manzana con crema pastelera) y conversar largamente acerca de la vida, siempre acompañados por alguno de los canales musicales que el anfitrión tiene a bien sintonizar.
Y fue en medio de uno de esos rituales donde saltó una diferencia. La TV proyectaba un videoclip de los -para mí- insufribles mexicanos de Camila, expertos en darle a sus canciones el toque de adolescente, impostado y sufrido romanticismo necesario para exasperarme. Angie debió advertir el desagrado en mi rostro, porque dejó de tararear la canción y volteó hacia mí con ánimo de discrepar:
-¡Ay Martín! La canción es bonita ¿ya?
-¿La canción es bonita? ¿Eso es todo?- pensé, mientras mis ojos se ponían más saltones de lo habitual y empezaba a acopiar la recatafila de argumentos que demolerían dicha blasfemia (que iban desde las históricas raíces negras del rock n' roll hasta la probable nominación de Bob Dylan al Nobel de Literatura por las letras de sus canciones, pasando por las desquiciadas peformances de frontmans como Robert Plant, Iggy Pop o David Gahan y las tres partes claramente diferenciadas en que puede diseccionarse Bohemian Rhapsody, de Queen).
-¿Nunca te ha pasado, acaso?- me madrugó Angie-. ¿Nunca te ha gustado una canción que está fuera de tus "cánones" porque la oíste en una ocasión especial? ¿O porque te hace pensar en una persona en especial?
Nos miramos un rato en silencio.
-Glory of love- admití.
-¿La de Karate Kid?
-Sí.
Angie me miró por sobre su vaso de maracuyá, con una inequívoca y socarrona expresión de triunfo.
-Es bien bonita esa canción- fue su estocada final.
I am a man who will fight for your honor
Daniel-San (Ralph Macchio) y su maestro Miyagui (inolvidable Pat Morita) viajan al Japón, quizá ya algo cansados de encerar-pulir. Que el film sea efectista y romanticón a más no poder no impide que lo haya visto por lo menos diez veces desde la infancia, así como escuchado su tema principal, cortesía de Peter Cetera, unas cien más. ¿Por qué? Porque me remite a los 80', una época en que todo, incluido el amor, era mucho más sencillo.
martes 10 de noviembre de 2009
Buscando América

Quienes me conocen de cerca saben que soy totalmente desafecto a ideologías o doctrinas de cualquier pelaje. Que creo en el individualismo a rajatabla y por ende jamás podría engrosar las filas de un partido político, una grey religiosa o cualquier gremio reunido en base a intereses comunes. Que un comunista me da lo mismo que un neoliberal, un hooligan, un anarco-indigenista o un mormón. Y sus postulados me interesan en la medida que hablar de ellos haga más interesante un café con los amigos o una tertulia de bar.
¿Por qué entonces comienzo este post citando al que es, probablemente, el máximo ícono gregario de América Latina? ¿Al hombre cuyo rostro adorna afiches, llaveros, camisetas y demás souvenirs a lo largo y ancho del continente, y cuyo sólo nombre está intrínsecamente asociado a la idea de socialismo, de rebeldía, de revolución?
Por una sóla razón: Diarios de Motocicleta (Walter Salles - 2004), el film que narra el viaje que el entonces estudiante de medicina Ernesto Guevara, acompañado de su amigo Alberto Granado, emprende por toda América del Sur a bordo de una motocicleta bautizada como La Poderosa.
Decía Francois Truffaut que, para un cineasta, la elección de un plano equivale a una elección moral. Y en esta película, la opción de Salles es clara: reduce la -en ese entonces incipiente- carga política del Che y pone en escena una road movie en el sentido más clásico: que hay que reparar la vieja moto, que hay que coquetearles a un par de chilenitas para que acompañen el vino con empanadas caldúas, que hay que correr de los botellazos de un marido celoso. que hay que caminar por el desierto porque no queda otra.
Y es justamente en medio del desierto donde Guevara (bien interpretado por Gael García Bernal) siente el primer puyazo de la inconformidad, al reclamarle al capataz de la mina -que escogía obreros entre los lugareños la más puro estilo tin-mari-de-do-pingue- que les de de beber a los trabajadores. Una conciencia social individual (y remarco el término, dado que aquí aún no existía Fidel ni revolución alguna) que se vuelve a manifestar a bordo del barco que los transporta por la amazonía peruana, cuando, ante el pedido que su partner Granado (excelente Rodrigo De la Serna) para que le de los quince dólares que le servirían para tener algo de sexo, revela que se los dió a la pareja de mineros que conocieron en el desierto.
La posterior llegada de ambos al leprosorio selvático, regentado por monjas y donde los enfermos y los sanos habitan en cada orilla del mismo río, es, a mi parecer, la clave de la película. Guevara y Granado se niegan a usar guantes para tocar a los leprosos y desarrollan con ellos, así como con el personal médico y las religiosas, una legítima empatía que se ve coronada en la celebración del 24 cumpleaños del Che, durante la cual este pronuncia, a modo de despedida, el discurso que abre este post, para luego abandonar la fiesta y lanzarse al río para cruzarlo a nado hasta el lado de los enfermos, uniendo simbólicamente ambas riberas ante el aplauso emocionado de unos y otros.
Sé que jamás usaré un polo con la cara del Che y pienso que lo mismo deberían hacer aquellos que no tienen idea de quien fue o lo que hizo. Pero luego de visionar este film (calificado injustamente por algunos como "un conjunto de bellas postales turísticas de Latinoamérica") sólo puedo sentir respeto por el joven idealista que, al modo de un Luke Skywalker, decidió emprender su propio viaje iniciático para regresar siendo alguien totalmente distinto. Y es que, como dijo Herman Hesse, la vida de cada hombre es un camino hacia si mismo.
Al otro lado del río
Tema central de la pelicula, ganador del Oscar a Mejor Canción Original, y que Santana se encargo de destrozar en la ceremonia de premiacion junto a Antonio Banderas. Jorge Drexler, el autor, lo canto durante 30 segundos al recibir el premio, a modo de revancha contra la Academia que le impidio interpretar su tema alegando que no lo conocia ni su vecino.
jueves 29 de octubre de 2009
Bastarda con gloria

Quentin Tarantino es al cine lo que el Loco Marcelo Bielsa al fútbol: un enfermo total. Y es que el quijadón de Knoxville no es un cineasta cualquiera. Sus películas son arrebatados collages de erudición cinéfila, cultura popular y melomanía desatada, plagados de personajes memorables. El último de ellos: el Coronel SS Hans Landa (Christoph Waltz), amo y señor de la función en Inglourious Basterds, quien eclipsa sin discusión alguna al popularísimo Brad Pitt, a la bella Diane Kruger y a toditito el cast del film. Con una sola excepción (para mí): Melanie Laurent, quien interpreta a Shoshanna Dreyfuss, única sobreviviente de la razzia que el carismático cazajudíos Landa desata en el primer capítulo de la película, y que al igual que Uma Thurman en Kill Bill, alcanza su venganza en el último.
Sé que mi juicio no es imparcial. Sé que si la tuviera frente a frente sería capaz de cantarle vale más que mi vida tu hermosura*. Sé que me impactó desde que la ví, cambiando las letras en la marquesina de su cine y desairando al acartonado y patriótico héroe nazi Fredrick Zoller (Daniel Brühl, el de Goodbye Lenin). Y sé que me enamoré cual becerro de la luna cuando reapareció sentada en un café, en boina y mangas de camisa, acompañando su lectura con un cigarro y una copa de vino y volviéndolo a chotear (por lo menos al inicio, antes de que se enterara quién era y... vean la película).
Luego de googlearla hasta el hartazgo, supe que también escribe y dirige sus propios films. Una razón más para adorarla. Me enteré también que está con Damien Rice**. No importa. Ya se aburrirá de él.
* Verso de La rosa del pantano, clásico de Los Embajadores Criollos, máximos exponentes del criollismo lacrimógeno.
** Cantautor irlandés. Su tema The Blower's Daughter abre y cierra el film Closer, de Mike Nichols. La canción me gusta. Él, obviamente no.
Tarantino's Mind
El dúo de directores brasileños conocido como 300ml se toma el trabajo de diseccionar la sesera del buen Quentin. Y como acá todos falamos perfectamente el portugués y leemos sin problemas el inglés, pues nos la pasaremos bien.
domingo 11 de octubre de 2009
Quiero rascarme aquí: de como Tin Tán desairó al Sgt. Pepper
Si hay una banda versionada hasta el cansancio por otros artistas, esa es The Beatles. Desde Elvis y Frank Sinatra (quien interpretaba Something, de Harrison, presentándola como su canción Lennon-McCartney favorita) hasta Los Fabulosos Cadillacs, pasando por gente como Rufus Wainwright, Travis, U2, Beatallica (divertida banda que fusiona canciones de los Fab y Metallica) y un interminable etcétera. Pero lo que hizo el recordado Germán Tin Tán Valdez perpetrando este chingón cover de I want to hold your hand si que riza todos los rizos. Y si pudiera decirle algo al hermano del entrañable Ron Damón Valdez, pues sería que yo también quiero rascarme ahí. Maestro.
Ignoro si fue debido a la escucha de esta versión, pero los 4 de Liverpool quisieron incluir al cómico mejicano en la famosísissisima portada de su álbum Sgt. Pepper Lonely Hearts Club Band. Y en un lujo que no cualquiera se da, éste prefirió enviar en su lugar un árbol de la vida diseñado especialmente por un alfarero de Metepec. Previa llamada telefónica a Ringo Starr, en perfecto inglés británico y excusándose cortésmente por sentirse indispuesto para la foto.
Para la próxima llamamos a Cantinflas ¿Ok?
sábado 10 de octubre de 2009
Nadie ocupará el lugar que tu tenías
Nota al margen
Va a estar bonito el Perú - Argentina de hoy, con los fantasmas del Zambo y la Negra Sosa cantando Contigo Perú y Sólo le pido a D10s. Idolatría popular, que le dicen.
miércoles 7 de octubre de 2009
¿Te sobra tiempo para ser hermosa?

Adán (a) Coma-en-Joe's me hizo una broma hace tiempo. Una chanza malvada. Una chorrada imperdonable. Me acompañó, solícito él, a Wong de Benavides para comprar la edición conmemorativa de Cien años de soledad, que Alfaguara había tenido la delicadeza de poner al módico precio de 32 soles. Ya en su casa, esperó -canalla de primera clase- que mi emoción post-compra llegara a su punto y me descerrajó one shot al estilo Robert De Niro en The Deer Hunter:
-Mónica -llamó a su esposa- mira lo que te trajo Martín por tu cumpleaños.
-Me arrancarás el rifle de las manos muertas- bramó alguna vez Charlton Heston en una asamblea de la americanísima Asociación Nacional del Rifle, que él presidía. Hubiera sido para mí más sencillo desarmar al viejo y republicano Ben Hur y enviarlo de vuelta a las galeras que arrebatarle el libro a esa lectora emocionada e impenitente que es Mónica (a) Isabella (a) Rainha. Esbozé para ella la mejor de mis sonrisas y miré de reojo a Adán, quien supo en ese instante que me las tendría que pagar en el campo de honor y acompañado de sus padrinos.
De entre los muchos plus de la magnífica edición (panegíricos a cargo de gente como Vargas Llosa, Carlos Fuentes o Alvaro Mutis, el árbol genealógico de los Buendía y un largo etcétera) rescato uno en especial. Un poema que García Márquez escribió a los 17 años y que me sirvió para insinuarle a mi chica -no lo era en aquel entonces- que la estaba queriendo algo así como que bastante:
Si alguien llama a tu puerta, amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en su tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida armonía.
Si alguien llama a tu puerta y todavía
te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa se desangra el día.
Si alguien llama a tu puerta una mañana
sonora de palomas y campanas
y aún crees en el dolor y en la poesía.
Si aún la vida es verdad y el verso existe.
Si alguien llama a tu puerta y estás triste,
abre, que es el amor, amiga mía.
¿Ligeramente obvio, no? Qué se hace pues.
Imagen de acompañamiento
Logo de la futura franquicia que Adán montará para celebrar que Alianza gane la Intercontinental de Clubes con gol de Josimar Saénz (mayor información en www.metalgrone.blogspot.com).
U-Tub
Piedra sobre piedra: la voz limpia de Manolo García acompañada por la guitarra de Quimi Portet. Cómo hacer para volver si nadie me espera, como llegar
si no hay fuerzas, cómo regresar si no conozco el camino.
sábado 26 de septiembre de 2009
viernes 25 de septiembre de 2009
Scarface
El cobrador anunció mi paradero y tuve que bajar, sin poder darle las gracias a mi pequeña Scarface por haberme perturbado. Los buses son territorios extraños: dentro de uno de ellos, es difícil adivinar si alguien quiere llegar a su destino o está huyendo de él.
La del estribo
No te salves, poema de Mario Benedetti, recitado por Darío Grandinetti en el film El lado oscuro del corazón, de Eliseo ¿Subieletti? Subiela nomás.










